RAM Consulting

Calculadora de Niveles Socioeconómicos de Bolivia

RAM Consulting — Investigación social y de mercados

Investigación social y de mercados · Bolivia

Nivel Socioeconómico de los hogares de Bolivia

Una herramienta para estimar el estrato socioeconómico de un hogar a partir de indicadores objetivos y verificables de sus condiciones de vida en el contexto boliviano.

A/BC1C2C3D1D2E
Mayor capacidad de satisfacer necesidades Menor capacidad

El modelo ordena a cada hogar en uno de siete estratos según un puntaje construido a partir de sus indicadores.

01 — Marco conceptual

Qué es el Nivel Socioeconómico

El nivel socioeconómico (NSE) es un indicador que busca ubicar a un hogar dentro de la pirámide social y económica del país. No es lo mismo que los ingresos económicos del hogar ni que la "clase social" a la que uno pertenece; más bien, es una mezcla de varios factores: los recursos económicos, las posesiones materiales y el uso que se les da, la calidad de la vivienda y el nivel educativo de quienes toman las decisiones en el hogar.

Justamente por eso, ninguna variable por sí sola puede reflejar el NSE de manera precisa; se necesitan varios indicadores objetivos y que se puedan verificar (Galobardes et al., 2006; Oakes & Rossi, 2003).

A diferencia de la "clase social", que tiene que ver con identidades, relaciones y aspectos simbólicos más amplios, el NSE se enfoca en la parte más concreta: los recursos materiales y la capacidad económica del hogar (Bourdieu, 1984; Muñoz-Arévalo, 2025).

Desde la perspectiva de la economía doméstica, el NSE de un hogar funciona como un rompecabezas donde se combinan los ingresos, los bienes materiales, la escolaridad del jefe o jefa de hogar y las condiciones de la vivienda (Lordan et al., 2012). La investigación actual sobre medición social define el estatus socioeconómico como la suma del capital económico, el capital humano y el capital social (Oakes & Rossi, 2003), y recomienda usar datos objetivos y comparables en lugar de preguntar directamente por el ingreso, ya que suele ser un dato poco fiable (Galobardes et al., 2006). Esta posición del hogar define hasta qué punto puede hacer frente a imprevistos económicos, acceder a bienes y servicios esenciales y manejar situaciones de vulnerabilidad (Ponthieux & Cottrell, 2007).

El NSE no es un dato estadístico oficial. En la región, las clasificaciones por NSE han sido desarrolladas y mantenidas por asociaciones y empresas privadas de investigación de mercados, no por los gobiernos; el ejemplo más conocido es la Asociación Mexicana de Agencias de Inteligencia de Mercado y Opinión (AMAI) en México (AMAI, 2024).

“En Bolivia, ni el Instituto Nacional de Estadística (INE) ni el Estado han elaborado una clasificación oficial por NSE: el INE "no elabora una clasificación por nivel socioeconómico, nunca lo ha realizado" y no existe un dato oficial nacional a la fecha. (Muñoz-Arévalo, 2025)
La tarea ha sido asumida por empresas privadas de investigación que construyen y aplican estos modelos para segmentar en marketing, investigación social y otros usos analíticos (Muñoz-Arévalo, 2025). De ahí la pertinencia de un modelo público y metodológicamente sustentado, que establezca con claridad las variables utilizadas, su ponderación y la descripción de cada nivel socioeconómico resultante (Muñoz-Arévalo, 2025).

“La segmentación por NSE toma en cuenta a hogares, ya que el hogar es la unidad de análisis y es el referente del nivel socioeconómico.” Muñoz-Arévalo (2025)

Por eso la unidad de análisis es el hogar y no el individuo: se asume que todos los integrantes de un hogar comparten condiciones socioeconómicas comunes, con un jefe o jefa de hogar que define rasgos determinantes. El modelo evita deliberadamente la pregunta directa por el ingreso, porque la experiencia regional muestra que es un dato poco confiable, con alto rechazo en las encuestas y respuestas poco precisas, la gente rechaza la pregunta o no puede calcularlo bien, especialmente en trabajos informales o con ingresos variables (Muñoz-Arévalo, 2025).

En su lugar se prefieren indicadores que, según la sistematización de la literatura, deben ser objetivos (verificables sin cálculo del encuestado), comparables entre realidades distintas, fáciles de medir y estables en el tiempo (Muñoz-Arévalo, 2025).

Nuestro modelo, vinculado con la realidad regional

El modelo de RAM Consulting no nace en el vacío: se construye a partir de una revisión comparada de los principales sistemas de clasificación por NSE de la región (Muñoz-Arévalo, 2025). Por ejemplo, la AMAI de México sintetiza el NSE en seis variables calibradas con datos mexicanos (AMAI, 2024); SAIMO en Argentina y otras asociaciones o empresas del continente trabajan con conjuntos de indicadores más o menos similares.

Todos estos modelos comparten un núcleo común —educación del jefe de hogar, vivienda, equipamiento del hogar, conectividad y medios de transporte— y también coinciden en no preguntar directamente por el ingreso. Sobre esa base común, este modelo incorpora 17 indicadores adaptados a la realidad boliviana, con mayor nivel de detalle en bienes, servicios y equipamiento del hogar. Asimismo, excluye el ingreso declarado, debido a su limitada confiabilidad como indicador para caracterizar el nivel socioeconómico.

Tabla comparativa entre modelos de medición de NSE

Indicador RAM Consulting
(Bolivia)
AMAI
(México)
SAIMO
(Argentina)
Educación del jefe de hogar
Ocupación de quien más aporta Parcial
Personas que trabajan en el hogar Parcial
Tenencia de la vivienda
Espacio de la vivienda (dormitorios, baños)
Bienes y equipamiento del hogar Parcial
Conectividad (internet, TV, streaming) Parcial
Automóvil del hogar
Servicios financieros (tarjeta de crédito) Parcial No
Ingreso declarado del hogar No No No

NOTA: Elaboración a partir del cuadro comparativo de indicadores de NSE en la región (Muñoz-Arévalo, 2025).

02 — Marco metodológico

Cómo se calcula el estrato

La calculadora aplica el modelo propio de RAM Consulting para los hogares de Bolivia, desarrollado en el marco del trabajo de Ramiro Muñoz-Arévalo (2025) para RAM Consulting. No traslada una regla extranjera de forma directa: parte de una revisión comparada de los principales modelos de NSE de la región y selecciona indicadores objetivos, comparables, medibles y estables.

El modelo evalúa 17 indicadores o preguntas de las condiciones de vida del hogar (agrupadas en 5 dimensiones o temas). Cada opción de respuesta tiene un puntaje; la suma de todos los indicadores produce un total de hasta 780 puntos, y ese total ubica al hogar en uno de siete estratos.

Las cinco dimensiones que agrupan a los indicadores

1. Capital humano y empleo

Nivel de estudio del jefe de hogar; situación y tipo de ocupación de quien más aporta al ingreso; número de personas que trabajan en el hogar.

2. Vivienda y espacio

Situación de propiedad respecto a la vivienda; número de dormitorios; baños completos; número de focos.

3. Equipamiento y bienes

Aire acondicionado; computadoras; personal de servicio doméstico; piscina; automóvil de uso personal.

4. Conectividad y entretenimiento

Internet fijo; TV por cable; cuentas de streaming.

5. Servicios financieros

Tenencia de tarjeta de crédito.

Los siete estratos finales

Cada rango de puntaje obtenido corresponde a un estrato, del más alto (A/B) al más bajo (E):

Estratos Socioeconómicos

Clasificación según el puntaje obtenido (0–780 puntos).

A/B Alto 601–780
C1 Medio alto 451–600
C2 Medio consolidado 351–450
C3 Medio bajo 201–350
D1 Bajo en superación 101–200
D2 Bajo 51–100
E Marginal 0–50

Correspondencia con el Censo de Población y Vivienda 2024

El modelo considera, entre sus criterios de construcción, la correspondencia con variables disponibles en el Censo de Población y Vivienda 2024 del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta correspondencia permite establecer una base común para contrastar y contextualizar los resultados del modelo a partir de información oficial sobre los hogares bolivianos.

Sin embargo, el modelo no se limita a las variables disponibles en el Censo. Incorpora indicadores adicionales y categorías con un mayor nivel de desagregación, especialmente en aspectos relacionados con bienes, servicios, equipamiento, conectividad y condiciones de vida del hogar. De esta manera, combina variables comparables con la información censal con indicadores específicos que permiten una caracterización socioeconómica más detallada.

Por tanto, el Censo 2024 constituye una referencia de comparabilidad y contextualización del modelo, pero no una fuente limitante para la selección de sus indicadores.

Esta estructura busca ampliar la capacidad de diferenciación del modelo, evitando que la clasificación de los hogares quede restringida al conjunto de variables que pueden ser relevadas mediante un censo de población y vivienda.

“Es necesario elaborar un modelo de segmentación accesible, público y metodológicamente sustentable donde se puedan establecer de manera clara las variables utilizadas, la ponderación de las variables y la descripción clara de cada nivel socioeconómico resultante.” Muñoz-Arévalo (2025)

Advertencia metodológica

La denominación de los niveles socieconómicos no es comparable entre países porque cada uno emplea su propia metodología (incluso cada empresa de investigación lo hace en Bolivia). Por ello, el resultado de esta herramienta debe interpretarse como una estimación adaptada de modelos latinoamericanos, y no como un NSE boliviano oficialmente validado.

Esta calculadora tiene fines de investigación y demostración académica. Su desarrollo se enmarca en el trabajo de RAM Consulting orientada a construir, a futuro, un modelo de NSE propio para Bolivia a partir de fuentes oficiales como el Censo 2024 y la Encuesta de Hogares del INE.

Calcule el NSE de su hogar

Responda un cuestionario breve sobre las condiciones del hogar y obtenga su estrato estimado, con la descripción correspondiente.

Ingresar a la calculadora

Referencias

    1. Asociación Mexicana de Agencias de Inteligencia de Mercado y Opinión. (2024). Niveles Socioeconómicos AMAI. https://www.amai.org/NSE/
    2. Bourdieu, P. (1984). Distinction: A social critique of the judgement of taste (R. Nice, Trad.). Harvard University Press.
    3. Galobardes, B., Shaw, M., Lawlor, D. A., Lynch, J. W., & Davey Smith, G. (2006). Indicators of socioeconomic position (part 1). Journal of Epidemiology & Community Health, 60(1), 7–12. https://doi.org/10.1136/jech.2004.023531
    4. Lordan, G., Soto, E. J., Brown, R. P. C., & Correa-Vélez, I. (2012). Socioeconomic status and health outcomes in a developing country. Health Economics, 21(2), 178–186. https://doi.org/10.1002/hec.1703
    5. Muñoz-Arévalo, R. A. (2025). Propuesta de un modelo de procedimiento de segmentación basado en nivel socioeconómico para los hogares de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra [Trabajo final de grado de maestría, Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, UAGRM Business School].
    6. Oakes, J. M., & Rossi, P. H. (2003). The measurement of SES in health research: Current practice and steps toward a new approach. Social Science & Medicine, 56(4), 769–784. https://doi.org/10.1016/S0277-9536(02)00073-4
    7. Ponthieux, S., & Cottrell, M. (2007). Living conditions: Classification of households using the Kohonen algorithm (No. arXiv:math/0702860). arXiv. https://doi.org/10.48550/arXiv.math/0702860